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El primer Mapa de Hortalizas y Legumbres de Aragón: 100 variedades con historia y sabor

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  • Última modificación de la entrada:07/10/2025
  • Tiempo de lectura:2 minutos de lectura

El Centro de Innovación Gastronómica de Aragón (CIGA) ha acogido la presentación oficial del primer Mapa de Hortalizas y Legumbres de Aragón, una iniciativa que recoge una selección de 100 variedades tradicionales de la huerta aragonesa distribuidas entre las tres provincias y con representación en las 33 comarcas.

La presentación contó con la presencia de Amparo Cuéllar, directora general de Innovación y Promoción Alimentaria del Gobierno de Aragón, Luis Mallada, director general de Planificación, Centros y Formación Profesional, y Anabel Costas e Ismael Ferrer, directora y director gastronómico del CIGA, respectivamente.

Un mapa para rescatar identidad, diversidad y sabor

El mapa no solo identifica las variedades, sino que incorpora simbología especial para reflejar su origen, su temporada óptima y su vínculo con la cultura hortofrutícola de Aragón.

Entre las variedades destacadas, se encuentran la judía de gancho de Araguás, el nabo de Mainar, la judía de Bárcabo o el boliche rojo de Embún.

Más allá de la cartografía

Pero el mapa no es una pieza meramente visual o documental. En este sentido, desde el CIGA se impulsarán acciones complementarias como la promoción del cultivo de aquellas variedades que todavía se mantienen, la realización de catas culinarias, el estudio de recetas tradicionales y su reinterpretación, así como el análisis del impacto social o ambiental de esas variedades frente a modelos agrícolas más estandarizados.

Para Amparo Cuéllar, la iniciativa es una puesta en valor del patrimonio agroalimentario aragonés e insistió en que la agricultura y la alimentación son pilares del desarrollo rural y deben ser reconocidos como símbolos de identidad. Luis Mallada, por su parte, destacó el componente territorial y cultural del mapeo.

Con esta herramienta, el CIGA aspira a influir en la formación de chefs, docentes, estudiantes y ciudadanos, promoviendo el conocimiento de la biodiversidad local frente a variedades estandarizadas. El mapa se plantea también como recurso educativo para escuelas de hostelería y formación profesional vinculadas al sector agrario.